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Corrientes, Lunes 6 de septiembre de 2010

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La obesidad, una enfermedad en crecimiento y que preocupa en Corrientes

El médico cirujano Ricardo Torres, integrante del Grupo Quirúrgico de la Obesidad TOP, aseveró que el paciente obeso sufre una fuerte discriminación por parte de diferentes estratos de la sociedad, lo que sumado a la patología que padece “perjudica en mucho su calidad de vida”.

30 JUL | Medicina

“Ya nadie duda de que la obesidad predispone a un número importante de enfermedades que ponen en riesgo la vida de aquellos que la padecen, pero son pocos los que se han puesto a pensar en el tipo de vida que lleva un obeso mórbido y cómo se comportan con ellos las sociedades en las que deben vivir”, indicó el doctor Torres.

Según este profesional médico, la sociedad carga con un sinnúmero de prejuicios inciertos e infundados respecto a las personas con obesidad, a quienes suele verse como “carentes de voluntad y compromiso”.

“Por lo general, se tiende decir que el obeso “está así porque quiere” o “no tiene voluntad” o “no quiere adelgazar””, remarcó el integrante del Grupo Quirúrgico de la Obesidad TOP junto a los también médicos cirujanos Raúl Orban (M.N. 1461) y Walter Pilchik (M.N. 1138).

Sin embrago, el doctor Torres recalcó que “el sujeto obeso es, ante todo, un ser que sufre su enfermedad y que, de forma involuntaria, también hace sufrir a sus seres queridos”, debido a que “la sociedad lo hace sentir como responsable voluntario” de la patología que padece, situación que “lo lleva a sentir culpas y vergüenza”.

Ante este panorama, el paciente con obesidad tiende a “alterar su comportamiento”, ya sea “comiendo a escondidas o engañándose a si mismo con la cantidad y calidad de lo que come, lo que hace “auto-excluirlo aún más del entorno familiar o social”.

Pero la discriminación no se agota en el rechazo de los demás, ya que el obeso se siente excluido a la hora de vestirse, viajar en transporte público o concurrir a ciertos lugares públicos.

“Las grandes tiendas de indumentaria excluyen a las personas de talla grande, siendo difícil conseguir ropa de marca en tallas superiores al promedio”, remarcó el médico cirujano, y recordó que “los obesos se ven obligados a comprar sus prendas en tiendas especiales de dudoso gusto y a precios por encima de lo normal”.

Además, el obeso mórbido puede tener serias dificultades para viajar en avión, autobús o en remis, ya que por regla general los asientos son pequeños y se encuentran muy próximos uno del otro. “Muchas personas evitan sentarse al lado de un obeso en el transporte público”, apuntó el doctor Torres.

Y por si esto fuera poco, los propietarios de los servicios de taxi o remis también evitan, generalmente, subir a personas con sobrepeso por temor al daño que le puedan causar al vehículo, e “incluso algunas compañías aéreas los obligan a pagar por dos pasajes, al no existir asientos especialmente adaptados para obesos”.

Otro tanto sucede, por ejemplo, en el cine, teatro y demás lugares de esparcimiento, y lo que es más grave aún en el mercado laboral, puesto que a la hora de solicitar un empleo la apariencia física suele imponerse por encima de otras cualidades, haciendo que el obeso se encuentre en una recurrente desventaja competitiva.

“Su relación con los seres queridos es muy traumática -acotó el doctor Torres- y cuanto mayor es el amor que tenga alguien por un familiar o amigo con obesidad, más intensamente tratará de revertir esa situación”.

Por lo general, “un ser querido cree ayudar al obeso al prohibirle las ingestas calóricas, al perseguirlo si come a deshora, al controlarlo si se levanta durante la noche para dirigirse a la heladera, al recriminarle por la falta de pérdida de peso, pero todo eso solo trae peleas, frustraciones, engaños y mucha angustia”, aseveró este médico pionero en cirugía laparoscópica en la región junto a sus pares Orban y Pilchik.

Obesidad, una enfermedad

Lejos de las creencias populares de “falta de carácter o voluntad”, los foros científicos han logrado desmotar hace tiempo que la obesidad es una enfermedad, y que sus causas son múltiples y variadas, tales como trastornos del comportamiento, adicciones adquiridas en la niñez, y factores genéticos, culturales y ambientales, entre otros.

En la actualidad, existen variados métodos para bajar de peso. Pero las estadísticas médicas a nivel mundial indican que entre el 70 y el 75% de los pacientes que recurren a dietas vuelven a recuperar su peso, o incluso más, en un lapso de dos años.

Ante los fracasos de los tratamientos médicos, la cirugía se presenta como una alternativa segura, eficaz y definitiva. Y es que según un reciente informe publicado por la Fundación Favaloro y el Hospital Universitario Austral, alrededor del 80% de los pacientes que se sometió a una cirugía bariátrica ha alcanzado la meta del tratamiento, que es bajar el 50% del exceso de peso. Pero más importante aún es que a los cinco años casi el 70% aún mantiene ese descenso.

Alternativas quirúrgicas

Entre todas las técnicas quirúrgicas conocidas, la “manga gástrica” está reemplazando vertiginosamente al by-pass y a la banda gástrica ajustable.

La banda gástrica ajustable es una forma de cirugía restrictiva para perder peso que se basa en la colocación de un anillo flexible (un dispositivo prostético inflable de silicona) alrededor de la parte superior del estómago, dividiéndolo en dos porciones y dejando una pequeña abertura entre ambas para regular el paso de alimentos.

Por su parte, el by-pass es una intervención que consiste en dejar un estómago con una capacidad de aproximadamente 15 a 20 centímetros cúbicos, denominado bolsa gástrica, que se conecta directamente al intestino delgado. En este caso, los alimentos pasan directamente al intestino y como consecuencia, el paciente sufre una significativa disminución en la absorción calórica de los alimentos ingeridos.

“La principal desventaja de la banda gástrica ajustable es la presencia de un cuerpo extraño alrededor del estómago que puede provocarle serios daños, y de la cirugía del by-pass, su mayor riesgo de complicaciones graves post operatorias inmediatas y, sobre todo, por ser una técnica mal absortiva, condenar al paciente de por vida a un déficit de vitaminas, calcio y oligoelementos”, explicó el cirujano Ricardo Torres.

En contrapartida, la manga gástrica tiene muy bajas complicaciones y no es mala absortiva. Disminuye el tamaño del estómago en aproximadamente un 70%, pero no solamente funciona por el simple mecanismo restrictivo, sino que también, provoca cambios en la hormona reguladora del apetito llamada “ghrelina”, lo que redunda en una notable disminución del apetito por parte del paciente.

Es oportuno recordar que en 2009, el Ejecutivo nacional homologó la Ley Nº 26.396 de Trastornos Alimentarios, por lo cual la cirugía bariátrica fue incluida en el PMO (Programa Médico Obligatorio) de toda obra social. Es así que aquel paciente obeso que cuente con indicaciones médicas puede exigir que se le reconozca este beneficio.

“El precio que paga el obeso por su enfermedad, si no la trata correctamente, es una condena que abarca todos sus aspectos vitales, sociales, económicos y afectivos, o sea, la vida misma”, aseveró el doctor Torres.

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